
El 18 de marzo del año 1861 el General Pedro Santana, en nombre del Gobierno Dominicano, y la Reina Isabel II de España, firmaron un pacto conocido en las páginas de nuestra historia como: LA ANEXION A ESPAÑA. La oposición a este nefasto acontecimiento, obra de un caudillo traidor y antipatriótico, no se hizo esperar, y muchos dominicanos conocen la reacción del independentista y restaurador "Francisco Del Rosario Sánchez ó Francisco Sánchez Del Rosario", quien entró por Haití en 1861 con el propósito de oponerse a la anexión realizada por Santana, y al hacerlo pronunció la inolvidable frase: "Entro por Haití porque no puedo hacerlo por otra parte, pero si alguien preguntara mi nombre, decidle que soy la Bandera Dominicana". Sánchez recibió la debida protección de los Haitianos.
Este acto de solidaridad de los Haitianos -protección a Sánchez- motivó que España mediante orden de fecha 14 de enero del año 1862 despojara a los Haitianos de territorios que ocupaban y que correspondían a lo que en la actualidad es República Dominicana, según el Tratado de Aranjuez (1777).
En el norte y noroeste del país dominicano se había concentrado el grueso de los conjurados con la decidida finalidad de enfrentar a las tropas al servicio del gobierno español, dirigidas por el General Manuel Buceta. La principal colaboración del pueblo haitiano, que decidió a causa de lo anteriormente expuesto apoyar la lucha de los dominicanos, consistió en abrir sus puertas a nuestros valientes hombres para que pudiesen refugiarse en su territorio en momentos en que perseguidos por las huestes españolas y no pudiendo enfrentarlas por su diferencia numérica, se viesen obligados a hacerlo.
Narra nuestra historia que el General Manuel Buceta, quien dirigía las tropas al servico del poder español, con asiento en Santiago de los Caballeros, decidió trasladarse a Dajabón a requerir informaciones acerca de movimientos con propósito de enfrentar su autoridad y al régimen que representaba. Buceta ordenó el retiro de las fuerzas de caballería, artillería e infantería de la zona fronteriza, al confiar en la información de que el movimiento denunciado se trataba de un asunto de policía haitiana para contrarestar el contrabando.
La Visité cerca de Ouanaminthe (Juana Méndez), territorio haitiano, fue el lugar escogido por los conjurados, 14 en total, Coronel Santiago Rodríguez; Capitán Eugenio Belliard; Segundo Rivas; Alejandro Bueno; Pablo Reyes; Juan de Mata Monción; Angulo (cornetero-de origen español); San Mézquita,: Tomás Aquino Rodríguez; José Cabrera; Sotero Blanc; Banito Monción; Juan de la Cruz Alvarez (Cucú); y un soldado desconocido, para reunirse el 15 de agosto del año 1863, y una vez madurada la idea, esa misma noche cruzaron la frontera hacia territorio dominicano donde eran aguardados por los patriotas Antonio Pimentel, Juan Antonio y Gaspar Polanco, entre otros. Con la puesta del sol, con la brillante aurora del día 16 de agosto del año 1863, en el memorable Cerro de Capotillo, el vibrar de las trompetas como diana histórica, marca el inicio de la guerra restauradora: El "Grito de Capotillo".